Boletín #11
Las casitas early years
Queridas familias,
En las últimas semanas hemos vivido experiencias profundamente significativas que reafirman nuestra convicción: la infancia es un territorio de asombro, vínculos y construcción colectiva. Hoy queremos compartir con ustedes algunos momentos que han marcado nuestra sección y que nos recuerdan la fuerza de caminar juntos.
El lenguaje: volver al origen– Taller de lenguaje para padres de K5
El Taller de Lenguaje de K5 fue un espacio para detenernos y volver al origen. Comprendimos que el lenguaje no comienza en el cuaderno, sino en la voz que nombra, en las historias que se cuentan en casa y en los vínculos que sostienen la infancia.
Reflexionamos sobre la importancia de reconocer en qué momento del proceso se encuentra cada niño. Cada producción —un trazo, una escritura emergente, una palabra dicha a su manera— es evidencia valiosa de una etapa del desarrollo. Conversamos sobre cómo hacer jalonamiento desde ese punto, acompañando con intención pedagógica, sin apresurar los tiempos, pero fortaleciendo las habilidades necesarias para avanzar con seguridad.
Abordamos también los aspectos formales que se trabajan en K5: la conciencia fonológica (jugar y reconocer los sonidos), el conocimiento del sonido de las letras, el trabajo gráfico, la direccionalidad y la construcción progresiva de la escritura. Comprendimos que aprender a leer y escribir requiere una enseñanza explícita y sistemática, pero que esta se sostiene sobre bases sólidas construidas en la oralidad, el juego y la experiencia cotidiana.
Fue un encuentro para reconocer que el lenguaje se fortalece en lo simple y diario: en una conversación sin afán, en un cuento leído en voz alta, en el nombre propio escrito con orgullo, en las historias familiares que dan identidad.
Acompañar el lenguaje es, en esencia, acompañar la construcción de su historia personal y académica.
Semana STEAM: aprender conectando el mundo del asombro y la investigación
Vivimos con entusiasmo nuestra Semana STEAM, un evento transversal que integró a todo el colegio —desde el jardín infantil hasta bachillerato— en experiencias donde la ciencia, la tecnología, la ingeniería, el arte y las matemáticas dialogaron de manera viva y significativa.
En nuestras Casitas Early Years celebramos el privilegio de compartir y aprender con otros. Los más pequeños presentaron a primaria experiencias pedagógicas y laboratorios de aprendizaje, y también participaron como asistentes en las muestras de los compañeros mayores, ampliando su mirada y fortaleciendo el sentido de comunidad.
“Abejas: Un Zumbido Colectivo” — Cuando aprender transforma
Como parte de esta semana, los niños de Casitas 3, junto a sus maestras, compartieron con toda la comunidad su proyecto “Abejas: Un Zumbido Colectivo”, una experiencia llena de aprendizaje, emoción y conciencia ambiental.
Frente a estudiantes de la primaria, explicaron con orgullo el proceso de polinización, representando de manera concreta cómo las abejas transportan néctar de flor en flor. Más allá del conocimiento científico, el propósito fue generar conciencia sobre el cuidado de estos insectos y su rol esencial en el ecosistema, destacando su admirable trabajo colaborativo en la colmena.
Este proyecto trasciende el aula: junto a las familias y el colegio estamos creando el Apiario en la granja, haciendo posible vivenciar esta experiencia de manera auténtica y transformadora para toda la comunidad.
Al finalizar la muestra, todos degustamos una deliciosa miel fresca y asumimos un compromiso colectivo: convertirnos en “Cuidadores de Abejas”, sellando una promesa ambiental con entusiasmo y responsabilidad.
Laboratorio de luz y color al servicio del asombro
La profesora Ivonne, en nuestro nuevo laboratorio de luz y color inspirado en la naturaleza, abrió las puertas a un mundo maravilloso de exploración e investigación. Allí, la tecnología se puso al servicio de la amplificación de los sentidos, ampliando las posibilidades para ver, sentir y comprender el aprendizaje desde nuevas perspectivas.
En cada mirada sorprendida, en cada agenciamiento y en cada pregunta espontánea de nuestros estudiantes confirmamos algo esencial:
el asombro y la alegría de aprender no se pierden cuando la experiencia conecta con las emociones y todos los sentidos.
Movimiento, cerebro y desarrollo: una experiencia de aprendizaje con nuestras familias
En nuestro reciente encuentro con padres de casitas 1, liderado por psicología y terapia ocupacional, vivimos algo muy especial: aprendimos desde el cuerpo. Caminar con los ojos vendados, explorar diferentes superficies y depender de la guía de otro nos permitió sentir, por unos minutos, lo que muchos niños experimentan mientras su sistema nervioso aún se está organizando. Fue una experiencia poderosa que nos recordó algo fundamental: En la primera infancia, el aprendizaje no empieza en el cuaderno… empieza en el cuerpo.
¿Por qué es tan importante el neurodesarrollo en los primeros años?
Entre los 0 y 6 años el cerebro forma millones de conexiones neuronales por segundo. Estas conexiones son la base de habilidades futuras como la atención, la autorregulación, el lenguaje, la coordinación, el aprendizaje académico.
El cerebro se organiza a través del movimiento y la experiencia sensorial. Cada vez que un niño se balancea, se cae, se levanta, toca diferentes texturas o explora el espacio, está construyendo arquitectura neurológica.
Hitos del desarrollo: mucho más que “etapas”
Entre los 0 y 6 años el cerebro forma millones de conexiones neuronales por segundo, construyendo la base de habilidades futuras como la atención, la autorregulación, el lenguaje, la coordinación y el aprendizaje académico.
Esta organización cerebral no ocurre de manera aislada, sino a través del movimiento y la experiencia sensorial: cada vez que un niño se balancea, se cae, se levanta, toca distintas texturas o explora el espacio, está edificando su arquitectura neurológica. Los hitos del desarrollo —control de cabeza, rodar, sentarse, gatear, ponerse de pie y caminar— son mucho más que etapas físicas; en cada uno el sistema nervioso integra reflejos primitivos como el de Moro, Galant, plantar y los reflejos tónicos cervicales, respuestas automáticas necesarias al inicio de la vida que, con la maduración y la repetición del movimiento, dan paso al control postural, el equilibrio y al movimiento voluntario.
Cuando este proceso se organiza adecuadamente, se fortalecen la coordinación bilateral, la planeación motora, la estabilidad del tronco y la regulación emocional, ampliando la capacidad de atención. Por eso, cuando un niño busca moverse, necesita el piso o disfruta trepar y empujar, no está portándose mal: está desarrollándose.
Antes de pedir que se siente derecho, que escriba o que mantenga la atención, es fundamental preguntarnos si su cuerpo está preparado para sostener esa demanda, porque el control postural y las reacciones de equilibrio se construyen en el movimiento libre, el juego en el piso, el gateo, caminar descalzo y explorar diferentes superficies. Un cuerpo estable favorece una mente disponible para aprender.
¿Cómo podemos estimular en casa?
No se necesitan materiales costosos ni actividades complejas. Lo esencial es ofrecer oportunidades de movimiento y exploración:
Permitir tiempo de juego en el piso (boca abajo y en cuatro apoyos).
Favorecer el gateo, aunque ya caminen.
Dejar que caminen descalzos cuando sea posible.
Ofrecer experiencias con texturas (arena, agua, pintura, masa).
Permitir subir, bajar, empujar, arrastrar, trepar.
Respetar su ritmo sin comparaciones.
Acompañar con presencia sensible y segura.
El desarrollo no ocurre en la quietud permanente, ocurre en la experiencia. Antes de pedir atención, autocontrol o postura adecuada, necesitamos un cuerpo organizado. Comprender el neurodesarrollo nos permite mirar a nuestros hijos con otros ojos: con paciencia, empatía y conciencia de que cada movimiento que realizan está construyendo su futuro aprendizaje.
Por último, gracias por caminar junto a nosotros. Cada taller, cada proyecto y cada experiencia compartida nos recuerda que educar en la primera infancia es sembrar con paciencia, intención y amor.
Seguimos construyendo comunidad, lenguaje, conexión y futuro… juntos.