La familia constituye el primer agente de educación de los hijos, su rol como educadores sea intencional o no, está siempre en juego en la formación de los hijos. Por tanto, cuando los hijos van al entorno escolar, su labor es compartida con la institución que ellos han escogido. La participación de los padres en la educación de los hijos puede tomar posturas diversas, es determinante cómo la asumen, se espera que pueda ser una participación, una presencia respetando los límites del rol de cada uno. Dicha participación en el proceso educativo está íntimamente relacionada con el vínculo emocional que establecen los padres con los hijos en las diferentes esferas de la vida.
Cuando un padre o madre participa activamente en la educación de sus hijos, le demuestra que está conectado con sus necesidades, le ofrece seguridad para desenvolverse en el entorno escolar, vuelve predecible lo que va a suceder, le da organización, lo enmarca en una rutina. Le permite tener un mayor aprovechamiento de sus habilidades y, por ende, potencializar sus procesos de aprendizaje.
Cuando los hijos observan que los padres se interesan en su proceso escolar, esto en su mayoría los motiva a desarrollar responsabilidad sobre sus deberes. Es tan sencillo como que cuando una maestra solicita que los estudiantes traigan algún material para el desarrollo de una actividad, y sus padres atienden estas solicitudes, parecería algo sin importancia, pero esto les demuestra que están siendo tenidos en cuenta, que, para sus padres, lo que pide la escuela es importante para ellos, con esto, les dan un lugar a sus hijos, y muestran que valoran y respetan el entorno escolar.
Cuando los padres están cercanos al proceso de educación de sus hijos, en general va a favorecer su desempeño académico, ya que los padres que están comprometidos en su labor de educar, manteniendo siempre las proporciones, están ofreciendo posibilidades de interacción enriquecidas, haciendo la salvedad, que esto siempre va a depender de aquello que valoran los padres, sus estilos de vida, y esto puede variar dependiendo de la edad.
También va a depender de cómo ofrecen el apoyo los padres, cuando la presencia está restringida a la exigencia de resultados académicos, de estar pendientes de “la nota”, de que sus hijos sean los “mejores”, esto se puede convertir en una presión fuerte y tener el efecto contrario.
Cuando los padres acompañan la educación de los hijos, respetando sus procesos de desarrollo, favoreciendo su autonomía, y ofreciendo los apoyos que se requieren desde casa, estos factores van a ayudar a impulsar su desempeño académico.
Para involucrarse en la educación de sus hijos, lo primero es que los padres conozcan a su hijo, reconocer sus puntos fuertes y aquellos aspectos en los que requiere de su apoyo, tener una comunicación oportuna con sus profesores, si tiene alguna inquietud sobre el proceso escolar de su hijo, acercarse a consultarlo, escuchar a su hijo y contrarrestar con la mirada del colegio sobre el niño, para así lograr una mirada más amplia, tener apertura para escuchar sobre cómo los hijos se desenvuelven en el medio escolar, a veces nos dicen cosas de nuestros hijos que no queremos escuchar, que nos cuesta aceptar, y poder lidiar con esto, hace parte de involucrarse de manera sana con ellos.
El colegio debe buscar espacios para compartir la mirada de los padres hacia los hijos y viceversa, siempre con la apertura para construir juntos lo que más conviene a los hijos. Para ello, el Gimnasio La Colina genera espacios de conversación individuales y grupales, en los cuales los padres se sienten cercanos y conocedores de lo que acontece en el ambiente escolar y los anima a involucrarse con sus hijos.
En el Gimnasio la Colina lo promovemos convirtiendo los espacios como: entregas de boletines, resolución de una solicitud o problema, un taller de orientación, Consejo de padres, en oportunidad para tener espacios de conversación individual y de retroalimentación con los padres de familia.
Buscando cada vez más, que estos espacios apunten al conocimiento mutuo de los niños y adolescentes. Son importantes también los espacios en los que los padres conocen lo que hacen sus hijos dentro del colegio, entender cómo aprenden y cómo pueden apoyar en casa los procesos de aprendizaje y su desarrollo socio emocional.
Los talleres para padres que ofrecemos los psicólogos escolares son espacios en los que se promueven actividades de reflexión sobre características de desarrollo según la edad, sobre problemáticas comunes en los grupos y en la actualidad, se espera que los padres aprovechen estos espacios, sin embargo, es común que a medida que los hijos crecen, los padres dejan de participar de estos espacios.
En el colegio se busca generar espacios para que los padres, maestros y directivas comuniquen sus expectativas y acordar estrategias conjuntas.
También es importante reconocer que hay padres que necesitan mayor acompañamiento, se busca desde el colegio leer sus necesidades y establecer los espacios que sean necesarios para sostener una comunicación continua y asertiva. Por medio de las encuestas de satisfacción, buscamos reconocer estas familias que tiene mayores necesidades de acompañamiento.
Por: Claudia Giraldo
Psicóloga Unidad infantil
del Gimnasio La Colina